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Santiago no está tan lejosJerusalén está aún muy lejos. Santiago de Compostela no tanto. Es la primera vez que hago el Camino de Santiago, aunque sea de esta manera tan particular.
Doy gracias al Señor por permitirme correr para El, y llevar los nombres de las personas que El ma ha concedido amar.
Las Formas Eucarísticas de AlcoyEl Milagro Eucarístico sucedido en Alcoy en el año 1568, se manifestó gracias a un hallazgo milagroso de algunas Formas que habían sido robadas. El Prodigio es recordado cada año por los habitantes de Alcoy con una gran fiesta que se celebra en ocasión del Corpus Domini. La casa del sacrílego fue transformada en un oratorio, que sigue siendo visitado hasta el día de hoy. El 29 de enero de 1568, un habitante de Alcoy de origen francés, llamado Juan Prats, encontrándose necesitado robó de una iglesia parroquial muchos objetos sagrados. Entre los objetos, estaba un rico cofre de plata que contenía tres Formas consagradas. Juan Prats consumó rápidamente las tres Partículas y escondió el cofre bajo algunos leños de su establo. Al día siguiente, don Antonio, el párroco de la iglesia, se dio cuenta del robo sacrílego. Lleno de dolor, tocó las campanas para advertir al pueblo del robo. Poco después todo el pueblo de Alcoy estaba en la iglesia para orar. La búsqueda se inició inmediatamente pero no tuvo éxito. Cerca a la casa de Juan Prats vivía una viuda muy piadosa llamada María Miralles que tenía en su casa una imagen del Niño Jesús. Profundamente turbada por la profanación, comenzó a rezarle intensamente, suplicando que las Formas fueran encontradas. Habían pasado pocas horas desde aquella ferviente oración, cuando María vio que la pequeña mano de la imagen de Jesús se movía y apuntaba el dedo hacia la casa de su vecino, Juan Prats. María advirtió a las autoridades civiles lo que había sucedido. En ese mismo momento, el párroco ya se había dirigido, empujado por una fuerza misteriosa, hacia el jardín de Juan Prats. Entró en el establo, alzó los troncos y descubrió el cofre con las tres Formas dentro. Juan Prats se arrepintió profundamente y confesó el robo ante la sorpresa de la presencia de las Formas. No entendía cómo así las tres Formas estaban presentes siendo que él mismo las había consumado. Los documentos relativos al Prodigio y a la imagen del Niño Jesús están conservados aún hoy en el monasterio del Santo Sepulcro de Alcoy. A él también le inspiró ...Tras las huellas de Eric... tras las huellas de JesúsNoelRojas – Arquitecto CADMi experiencia personal conDios
Introducción Quiero compartir contigo la experiencia más importante de mi vida. En el año 1.982, yo era un estudiante de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar. Tenía 21 años, y aunque no era un “niño rico”, podía decirse que lo tenía todo: una familia hermosa y unida que me brindaba apoyo, estudiaba la carrera que siempre había soñado en una prestigiosa casa de estudios, y el futuro lucía prometedor. Además, disfrutaba de sana diversión con mis primos de la Capital y un grupo de buenos amigos. Yo era lo que llamaban un tipo “zanahoria”: no fumaba, no bebía demasiado, no me gustaban las discotecas y nunca probé las drogas. En fin, mi juventud estuvo llena de muchos privilegios y comodidades que muchos otros jóvenes desearían tener. (...) Una vida confusaCuando uno se mete más y más de lleno en hacer lo que uno sabe que es incorrecto, llega un momento en que la conciencia se apaga, y cuesta mucho distinguir lo que está bien de lo que está mal. Llegué a un punto en que, aunque disfrutaba de muchas comodidades y bienes materiales, sentía que mi necesidad más profunda era la de una sólida escala de valores. Una voz muy débil dentro de mí clamaba por luz en medio de la oscuridad y confusión en que se estaba convirtiendo mi vida. Carros de fuego
Por esos días, estaba en cartelera la película “Carros de Fuego”. Mi primo “Jota” y yo éramos fanáticos de los sintetizadores, y cuando nos enteramos de que Vangelis (un tecladista griego) era el autor de la música de la película, nos emocionamos con la idea de ir a verla. Poco imaginaba yo en ese momento el impacto que este filme tendría en mi vida. La historia trata acerca de la vida de dos corredores ingleses, por allá por los años 20. Ambos participaron en los Juegos Olímpicos. Pero hasta ahí llegaban las semejanzas entre ellos. Uno era judío, y el otro, Eric Lidell, un misionero protestante. Mientras el judío vivía dominado por el resentimiento y la amargura, Eric Lidell era una persona que irradiaba paz y amor hacia sus semejantes. Mientras el judío utilizaba métodos de dudosa ética a fin de ganar a toda costa en las carreras, Eric Lidell entrenaba en los campos de Escocia, y mientras lo hacía, invocaba la dirección de Dios en su vida. Mientras el judío era una persona que muy pocos querían tener a su lado, a Eric Lidell lo rodeaban las multitudes, para escucharle hablar de su fe en Cristo.
Un hombre inspirador La vida de Eric Lidell me impactó. Nunca había imaginado que una persona pudiera practicar una vida de entrega a Dios sin ser un sacerdote o algo parecido. Y mucho menos podía concebir hasta entonces que una persona común y corriente pudiera tener a Dios presente en cada área de su vida. En una escena de la película, él se dirige a un grupo de personas después de una carrera, y les dice: “Ustedes han venido a ver un ganador. Sucede que fui yo. Pero les digo que las fuerzas que tengo para correr no provienen del exterior, sino del interior. Es Dios quien me ha hecho veloz. Y si ustedes ponen su fe en El, sus vidas marcharán en la dirección correcta”. En otra escena, en una discusión familiar acerca de si él debía o no ir a las Olimpíadas, su papá le dice lo siguiente: “Hijo, se puede agradar a Dios incluso pelando una papa, si lo haces con excelencia, de todo tu corazón. Yo creo que debes correr” ¿Agradarle a Dios corriendo? Eso era algo que para entonces, mi mente no podía comprender. Pero lo que más me impresionó de toda la película, fue cuando Lidell se niega a correr un día domingo, alegando que era el Día del Señor. ¡Se forma un gran revuelo! La prensa lo reseña en las primeras páginas. El Comité Olímpico se escandaliza. Es acusado de traidor. La corona Inglesa envía al Príncipe de Gales para persuadir al joven corredor. Pero para Eric Lidell, hay un solo pensamiento fijo en su mente: Dios está ante todo, incluso antes que el Rey. Hoy en día, tal comportamiento nos pudiera parecer intransigente. Tal vez. Pero de lo que no me cabe duda es que Eric Lidell era un hombre de principios. Sus convicciones eran sólidas como una roca. Era capaz de decir NO. Y decir NO por causa de su fe en Dios. Eso fue algo que me impactó profundamente. (...) Un día, encontré un artículo en el que decía que el actor que personificó a Eric Lidell leyó la Biblia tres veces para compenetrarse con el papel. Me dije: “¡Eso es! ¡Tengo que comprar una Biblia!” Conseguí una pequeña y muy barata cerca de mi casa, y comencé a leerla. Lo hacía de noche, bastante tarde, después de que mis primos y mis tías se iban a dormir, por temor a que se burlaran de mí. No imaginé nunca lo que estaba a punto de experimentar. A medida que leía, sentía como si bebía de un agua que llenaba una sed insaciable. Pasaba horas y horas leyendo, y mientras más lo hacía, más lo deseaba. Me parecían fascinantes las historias acerca de la vida de Abraham, Moisés, José. Pero, por otro lado, comencé a abrir los ojos a la realidad de la existencia de Dios, y empezaba a darme cuenta de que algo le hacía falta a mi vida. (...)
Fuente: www.mipagina.cantv.net Se hace camino al andarCada kilómetro es definitivo en el camino de la vida. Cada paso que damos va trazando la ruta con las zapatillas. Al mismo tiempo, el Señor va trazando Su ruta en nuestro interior. Bebamos un poco de la copa de la sabiduría judía:
"Un hombre comete un pecado y es pasible de morir ante el Todopoderoso. ¿Qué puede hacer para vivir? ¿Si estaba acostumbrado a estudiar una página, debe estudiar dos, si estudiaba un capítulo, debe estudiar dos?". Esto se compara con el ejemplo de la cuerda cercenada y vuelta a unir con un nudo, el lugar donde está el nudo es mucho más grueso (y firme) que el resto no afectado" (eduplanet.net).
También se dice que cuando nacemos, el Señor nos tiene unidos a El como con una cuerda. Al pecar, la cercenamos. Al volver a Dios con el corazón contrito, El restaura la cuerda: Hace un nudo con los extremos cortados. La Misericordia de Dios sobreabunda a nuestro pecado... La cuerda se va haciendo más corta y resistente a medida que retornamos a El después de pecar. Y nos va acercando a su corazón, como en el abrazo del Padre al Hijo Pródigo.
Seguimos adelanteVamos quemando etapas, con la ayuda del Señor... Los kilómetros recorridos son mi regalo para El y para vosotros.
Seguimos en marchaAdemás de otros contenidos, quiero compartir con vosotros el simple paso de los kilómetros. Ellos son mi pequeña palabra muda, mi oración hecha con piernas y pulmones. Os dejo aquí lo recorrido en estos últimos días:
Nueva etapa
Mi "entrenadora" ...... desde el Cielo.
Seguimos corriendo “hacia el Sepulcro”. Tras unas semanas de intervalo por diversas razones, entre ellas alguna pequeña lesión muscular, el Señor me ha permitido retomar la ruta con regularidad. Alcanzar los 300 kilómetros de peregrinación, gracias al Señor, es un buen motivo para retomar el diario. Es una cifra redonda y significativa. Para celebrarla, os cuento el último regalo que me ha hecho el Señor: Tener una entrenadora especial desde el Cielo.
Pero antes, me llegaban hondo unas palabras del Papa Benedicto XVI en Brindisi: CIUDAD DEL VATICANO, 15 JUN 2008 (VIS).-A las 16,45, el Papa se encontró en la Catedral de San Lorenzo de Brindisi con los sacerdotes, diáconos y seminaristas. Dirigiéndose en particular a los sacerdotes, el Santo Padre afirmó que para que su fe fuera "fuerte y vigorosa" era necesario "alimentarla con una oración asidua. Sed por tanto -dijo-, modelos de oración, maestros de oración.". “Tenemos que convencernos -continuó el Papa- de que el momento de la oración es el más importante en la vida del sacerdote, aquel en el que actúa con más eficacia la gracia divina, dando fecundidad a su ministerio. Rezar es el primer servicio que hay que ofrecer a la comunidad". Agradeced y mostrad vuestra alegría por el don recibido! Sed generosos al desarrollar vuestro ministerio, sostenido por una oración asidua y una formación cultural, teológica y espiritual permanente!". Pues bien, la oración es el motor de mi peregrinación. Sin ella no podría dar un paso. Pero todo atleta debe tener entrenador, alguien que haya sido atleta. Esta es la mía...
Copio y pego: El corazón de Teresa siempre estuvo lleno de nombres. Tenía sabor a familia. Se dejó habitar por las personas y las acompañó en el camino. Pero a Teresa se le amplió la vocación misionera cuando se encontró con los misioneros. Estaba un día en el lavadero cuando la Priora le leyó la carta de un joven seminarista que pedía una hermana para que lo acompañara. La Priora le dijo a Teresa que fuera ella la hermana de ese futuro misionero. La alegría de Teresa fue desbordante. “Sentía que en ese aspecto mi alma estaba sin estrenar. Era como si alguien hubiese pulsado por primera vez en ella unas cuerdas musicales hasta entonces olvidadas” (C 32r). Más tarde le encomendaron acompañar a otro misionero. Es famosísimo el episodio que ocurrió en medio de su dolorosa enfermedad: “La enfermera le había aconsejado que se diera todos los días un paseíto de un cuarto de hora por la huerta. Yo me la encontré caminando penosamente, por así decirlo, al límite de sus fuerzas. ‘Harías mucho mejor descansando’, le dije. ‘Es verdad, me contestó, pero ¿sabes lo que me da fuerzas? Pues camino por un misionero. Pienso que allá lejos, muy lejos, tal vez alguno de ellos esté agotado en sus correrías apostólicas, y para aminorar sus fatigas ofrezco yo las mía a Dios’” (Confidencia de Sor María del Sagrado Corazón). Se ha comprobado que a la misma hora un misionero lejano y enfermo, se había podido levantar de la cama para asistir a un moribundo. Fuente: www.cipecar.org
¡Qué alegría descubrir que la Pequeña Teresa se me anticipó con la idea! Providencialmente, las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús van a ser expuestas en Madrid durante tres días. Mi entrenadora también va de viaje. Hace escala en la capital española, en el marco de su traslado desde Francia a Ecuador en "visita espiritual". Las reliquias de la monja carmelita, copatrona con San Francisco Javier de las misiones, viajarán por varias diócesis del país latinoamericano en el marco del 'Tercer Encuentro Americano Misionero' que se celebrará en Guayaquil del 12 al 17 de agosto. Ella me precede en este loco sueño de correr sin carreteras, de caminar por otros, de hacer camino... al orar. Sus “pasos por el misionero” son mucho más densos que los míos, por eso ella no necesitaba correr y yo sí. De modo que siento que ella me ha adoptado como hermano pequeño. El Señor y su Madre la han contratado como “entrenadora” de este Peregrino Ruso. Ella será mi “liebre” en la carrera. Otro día os explico lo que significa. Es parte del argot del atletismo.
Desde la ruta, un fuerte abrazo.
El Peregrino Ruso Las Santas Formas incorruptas de AlcaláLas Santas Formas de Alcalá
www.catedraldealcala.org En 1597 un sacerdote jesuita, el padre Juárez, recibió en Alcalá de Henares, de un penitente arrepentido, un envoltorio con 26 formas eucarísticas, procedentes de un robo sacrílego. Tras diversas pruebas pudo determinarse que se trataba de un milagro eucarístico por hallarse las formas en estado de incorrupción. La ciudad de Alcalá las veneró y conservó en una hermosa custodia y en una capilla propia hasta que en 1936 desaparecieron trágicamente.
Al inicio, se decidió que las Formas serían consumadas durante una Misa; pero luego, temiendo que fueran envenenadas como ya había sucedido poco tiempo atrás en Murcia y Segovia, se pensó en conservarlas en un cofre de plata y esperar que se descompusieran naturalmente. Once años después, las veinticuatro Partículas fueron encontradas intactas. El padre Luis de la Palma, hombre de gran virtud, siendo el Provincial, ordenó que las Formas fuesen trasladadas a un sótano, junto con algunas formas no consagradas. Meses después, éstas últimas se descompusieron por la humedad; en cambio, las que eran consagradas permanecieron íntegras. Seis años después, el padre de la Palma decidió hacer público el Milagro. Mientras tanto, se añadieron otros exámenes por parte del catedrático y médico personal del rey, García Carrera; como también las intervenciones de teólogos ilustres que consideraron la integridad de las Formas un verdadero Milagro. En 1619 las autoridades eclesiásticas otorgaron el permiso oficial para su culto. Las Santas Formas fueron adoradas públicamente por el mismo rey Felipe III, quien en 1620 presidió una solemne procesión, acompañado por toda la familia real.
Las santas Partículas fueron trasladadas a la iglesia mayor en la época en que Carlos III expulsó a los Jesuitas de España. En 1936 fueron prudentemente escondidas por unos sacerdotes que poco después serían asesinados. Hasta hoy no se ha logrado encontrar el lugar del escondite a pesar de que se han realizado muchas investigaciones en la iglesia como en la cripta. No existe ninguna publicación que ofrezca noticias acerca de estas Santas Formas de Alcalá. “!Qué Dios nos haga un nuevo Milagro!”, exclama un erudito biógrafo de la ciudad, don Anselmo Raymundo Tornero, quien ha escrito un volumen con la descripción minuciosa de los datos históricos del Milagro. El milagro de los "Pececitos" de AlborayaEl milagro de Alboraya Era una noche de julio de 1348. La atmósfera, calurosa y cargada de humedad, presagiaba una tormenta. Con todo, el párroco de Alboraya (Valencia – España), celoso de su ministerio sacerdotal, salió con el Viático camino de una lejana alquería, donde le reclamaba un moribundo.
La tormenta estalló en el preciso momento en que, terminada su misión, se disponía a regresar. Los vecinos le aconsejaron esperase, pero no podía quedarse allí toda la noche y, aprovechando un momento de calma en el temporal, apretando contra su pecho el copón, caminó entre lodazales y en la oscuridad, amortiguada por el débil resplandor del farol que llevaba su acompañante. Todo fue bien hasta llegar al barranco de Carraixet. Era el paso más difícil del camino. Con la reciente tormenta, el torrente había centuplicado su caudal y una simple tabla servía de puente para salvarlo. El párroco, animoso, se arriesgó, pero, cuando estaba a mitad del estrecho puente, resbaló y, en el brusco movimiento para guardar el equilibrio, el copón salió despedido para hundirse en las tumultuosas aguas del torrente. El Párroco, valiente y temerariamente, se arrojó a. las aguas para rescatar el precioso tesoro. Luchó denodadamente contra la corriente, Pero sus esfuerzos fueron en vano: el copón quedó sepultado y en el había tres Formas. La noticia corrió velozmente por el contorno y fueron muchos los hombres que se prestaron voluntarios para rescatar de las aguas el Sagrado Tesoro. En ello trabajaron toda la noche y, por fin, con las primeras luces del día, apareció el copón. Pero... ¡estaba vacío! Con el golpe de la caída se había entreabierto y las tres Formas que contenía, arrastradas por la violencia de la corriente, habían desaparecido camino del mar. La desolación del cristiano pueblo de Alboraya fue indescriptible, e inmediatamente se organizaron actos de reparación, de honor y desagravio. ¡Emocionante y ejemplar la fe de aquel pueblo valenciano!... Tanto que el Señor quiso premiarlos con un estupendo milagro. Milagro inaudito, que parecía increíble, de no contarlo cien crónicas que han hecho célebre el barranco de Carraixet. A la incierta luz de la aurora, allí donde el torrente rinde sus aguas al mar, todos los vecinos de Alboraya pudieron ver cómo tres peces se mantenían erguidos sobre la corriente, sosteniendo en la boca entreabierta una Hostia consagrada. El estupor hizo caer de rodillas a las sencillas gentes del campo, mientras alguien corrió a comunicar al párroco el portentoso suceso. Los tres peces siguieron inmóviles en medio de la corriente hasta que el sacerdote, revestido de ornamentos sagrados, se acercó a la ribera. Y entre cánticos del pueblo y lágrimas que corrieron de todos los ojos, los tres peces fueron depositando las tres Formas en manos del sacerdote. Nunca se vio procesión tan devota como la que entonces se organizó para trasladar al Santísimo desde la ribera del mar hasta la iglesia del pueblo. El copón de tan singular maravilla se conserva aún hoy como perpetuo recuerdo del milagro, y para hacer nacer la fe en los corazones de quienes no creen, han grabado en él esta frase feliz: ¿ Quién negará de este Pan el Misterio, cuando un mudo pez nos predica la fe? En el lugar del milagro se erigió una ermita que lleva el nombre de “Ermita dels Peixets” en lengua valenciana, que significa en castellano “Ermita de los pececitos”, cuya imagen se muestra abajo. Junto a la Ermita, situada a tan sólo unos 4 kilómetros de la ciudad de Valencia, existe además un pequeño parque en la actualidad. La Ruta de los Milagros Eucarísticos.La Ruta de los Milagros Eucarísticos. En el curso de la peregrinación, el Señor ha ido marcando el “rumbo” espiritual del camino. En esta Semana Santa dos son las “coordenadas” nuevas que El me ha confiado. Una es para todo el camino: la Madre del Señor. La segunda es especial para esta etapa española, que durará unos cuantos meses. Os cuento: Se trata de hacer de la ruta una fuerte experiencia de amor a la Eucaristía. En un principio vi clara la oportunidad de “hacer” el Camino de Santiago, aunque supusiera un largo rodeo. Una vez en Compostela, partiríamos rumbo a la frontera franco española. Pero faltaba “marcar” la ruta hacia Compostela. En esta Pascua el Señor ha dibujado en la arena con su dedo lo que creo que quiere ara mí: Que vaya corriendo hacia El sin salir del Cenáculo, sin salir de la Santa Cena. ¿El medio? Muy sencillo: una ruta por las ciudades españolas que han sido escenario de milagros eucarísticos. Son 18 en total, según el portal www.therealpresence.org Se pueden ver en el mapa adjunto: Alboraia, Alcalá, Alcoy, Caravaca, Cimballa, Daroca, Gerona, Guadalupe, Ivorra, Moncada, Montserrat, O’Cebreiro, Onil, Ponferrada, San Juan de las Abadesas, Silla, Valencia y Zaragoza. Su secuenciación en mi ruta no es lo importante. Por eso los iremos conociendo y conversando por orden alfabético, aunque el mapa de carreteras los sitúe de otra manera. La etapa española de nuestro viaje ya tiene nombre: La Ruta de los Milagros Eucarísticos. Que sea para agradar al Señor y para su Gloria. Bendito sea.
Desde la ruta un fuerte abrazo... El Peregrino Ruso La parábola del caucho nuevoEl Reino de Dios es semejante a un experto científico que ha inventado un caucho muy especial...
Un grupo de investigadores franceses ha inventado un material que es capaz de repararse a sí mismo en caso de ser cortado en dos. BBC Ciencia 21 de febrero de 2008 Según la revista científica Nature, esta sustancia tiene la habilidad de producir superficies, que al ser cortadas, conservan una fuerte atracción química entre ambas partes. Las piezas vuelven a juntarse sin necesidad de pegamento o de un tratamiento especial, como si nunca hubieran sido separadas. Esta extraordinaria característica se logró gracias a una cuidadosa ingeniería de las moléculas en el material. El secreto de la sustancia radica en la manera en cómo se sostienen las moléculas entre sí. Según el doctor Ludwik Leibler un pedazo de caucho común es en realidad una molécula con millones de millones de pequeñas unidades que están soldadas químicamente para formar una enmarañada red. La elasticidad se produce gracias a que los ramales de la red están sujetos como en un acordeón: al estirarlos se alargan, y al soltarlos vuelven a su forma original. Sin embargo al romper el caucho (y la mayoría de cuerpos sólidos), se quiebran también las sueldas químicas, conocidas como enlaces covalentes. La técnica ha consistido en reemplazar los enlaces covalentes con conexiones más débiles conocidas como enlaces de hidrógeno, que son como pequeñas “manos” pertenecientes a moléculas vecinas, que se toman una de la otra, pero que se sueltan al ser cortadas. Es así que el doctor Leibler se dio cuenta que el nuevo caucho no sólo podría ser reciclado y reformado cuantas veces se necesite, sino que al romperse, separarse o cortarse, las manos estarían estiradas, listas para volver a juntarse.
Antes de encontrar el Amor de Dios en nuestra vida percibías tu corazón como el caucho convencional. Por ejemplo, al “cortar” con una persona, te parecía imposible la reconciliación. Y tenías la sensación de que había cosas en tu vida que no tenían solución. Pero Jesús te dice: “Tu corazón está unido a mí como el nuevo caucho del Dr. Leibler. Te he creado a imagen mía y unido a Mí. Los enlaces de hidrógeno son los pequeños puentes que unen tu corazón con el Mío. Cuando te alejas de Mí como el hijo pródigo, cercenas los enlaces, pero Mis brazos... ¡y los tuyos! quedan abiertos, a la espera del retorno. Cuando vuelves a Mí, Mi abrazo es como la presión paciente y reposada de los dedos del Dr. Leibler con su caucho. El abrazo restaura la unión del fragmento (el sarmiento de caucho) y la fuente del caucho (la vid)”. “Y otro tanto pasa con el amor a tus hermanos. Cuando vuelves a ellos y los abrazas, Yo pongo Mis brazos alrededor de vosotros para restaurar el caucho, porque solos no podéis restaurar elamor, como el cauchodel Dr. Leibler no puede restaurarse sólo. Hacen falta los “dedos del doctor”. Os hace falta Mi abrazo. Pero no temáis, mirad la Cruz. Yo tengo para vosotros los brazos preparados y abiertos ¡siempre!”
Un fuerte abrazo de vuestro, Peregrino Ruso Las "otras" parábolas de JesúsA veces escucho una expresión que no deja de llamarme la atención: “Si Jesús estuviera aquí diría o haría ésto o aquello”. Sé que quien así habla se refiere a una Presencia como la del tiempo de los apóstoles, pero la frase esconde una trampa sutil: pareciera que el Señor no está “hoy” con nosotros, o que nos habla por correspondencia. La realidad es que Jesús está con nosotros aquí y ahora realmente. Él mismo lo ha dicho:“Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). El Señor está con nosotros... en la Eucaristía, en la Iglesia, en la Palabra, en los hermanos. Y está continuamente hablándonos del Reino en parábolas. Como fino observador, además de las que nos propone en la Escritura, “inventa” otras observando con minucioso amor nuestra propia vida cotidiana. Basta estar un poco atento para descubrirlas. A veces nos las cuenta como el padre a su hijo antes de dormir. A veces las deja escritas, siempre "a mano", en el corazón. Son artesanales, personalizadas. Y nos deja a nosotros la opción de “publicarlas” con nuestra vida, para que otros las conozcan. Yo quiero compartir con vosotros las que voy encontrando en ese "hueco de árbol" que es mi vida. Un abrazo de vuestro hermano... El Peregrino Ruso Con la fuerza de la oración (y no es una metáfora)
En estas semanas de peregrinación he podido experimentar día a día cómo la oración es mi fuerza, tanto para amar como para el hecho mismo de correr. "Sé" que no son las endorfinas que se activan con el ejercicio, ni la forma física mejorada con los kilómetros recorridos .... Os lo digo porque lo estoy viviendo: La oración me da alas para correr. Cuando corro para honrar a Dios experimento lo que dice Pablo: "No soy yo... es Cristo quien vive en mí". Es Cristo quien "corre" en mí y conmigo. Pero quiero ofreceros al respecto un testimonio mucho más alto que mi pequeña peregrinación. Más alto, más fuerte y más hondo:
La terrible colisión que sufrió el submarino Pacocha por el carguero japonés “Hyowa Maru” en la costa peruana, trajo consigo una historia que, tras un año de silencio, llegó hasta el Vaticano para ser investigada durante 13 años. Este testimonio fue el del oficial de la Marina de Guerra peruana, Roger Cotrina Alvarado, quien, implorando a la hermana Marija Petkovic, logró cerrar con fuerza descomunal la compuerta que permitía el ingreso de agua al compartimento del submarino. Lo hizo con la fuerza... de la oración
La noche del 26 de agosto de 1988 el submarino Pacocha, de la Marina Peruana, fue impactado por una embarcación japonesa; el daño producido hizo que el submarino se hundiera. Solo 25 tripulantes lograron escapar antes que la nave se fuera a pique. Tras la muerte del capitán, el teniente de navío, Roger Cotrina, tomó el mando entre el desmesurado esfuerzo por salvarse. Los 22 marinos atrapados luchaban contra la presión del agua que inundaba la nave de mil 870 toneladas. Durante el desastre, el teniente y los demás sobrevivientes, se parapetaron en los puntos donde el agua no había dado lugar. Cotrina estaba preparado para morir, lo presentía entre la oscuridad y los desesperados gritos de la tripulación. En ese momento, recordó la estampita de la religiosa que alguna vez había recibido: una luz le indicó el camino a la compuerta por donde ingresaba el agua con una furia que sólo el mar posee. A fuerza de pulso e implorando a la hermana Petkovic su ayuda, logró cerrarla en la profundidad del océano. Para esto, dada la profundidad y la presión del agua, Roger desarrolló una fuerza sobrehumana capaz de levantar cinco toneladas, según determinaron los investigadores.
Roger Cotrina conoció a la hermana Marija Petkovic mediante el libro “Testimonio de Amor”, que recibió de manos de una hermana de la congregación durante un periodo en el hospital. Un religioso croata realizó la traducción al español de este ejemplar que contenía la biografía de la beata y los inicios de su congregación “Hijas de la Misericordia”, pero fue el afán por ayudar a los pobres del mundo lo que verdaderamente impresionó al marino. La Curia Militar Peruana consideró el hecho como un milagro. El caso ingresó a la Congregación de las Causas de los Santos, que fue investigado en un largo proceso que duró 13 años. En Roma el caso fue declarado como un acontecimiento inexplicable “en los modos según la razón y ciencia”, por la manera inefable con la que el marino logró cerrar la compuerta. Juan Pablo II beatificó a la hermana Marija, el 6 de junio de 2003, en la ciudad croata de Dubrovnik. Es la primera beata de Croacia. El marino peruano se presentó con su uniforme de gala para ser testigo del reconocimiento de quien fuera la salvadora de los hombres de mar.
La Beata María de Jesús Crucificado Petkovic fue generosa con los niños huérfanos víctimas de la guerra (Croacia), y guía de varias asociaciones que se ocupaban de alfabetizar a los pobres. En los años 20 se inició la congregación “Hermanas de la Misericordia” (www.figliedellamisericordia.org). Como Superiora General, guió y fundó varias instituciones para niños necesitados y ancianos. Vivió en América Latina y su sueño, que no logró por la guerra, fue el de conocer el Perú, donde fundó, desde Roma, un hogar y un colegio para niñas llamado “Nuestra Señora de la Misericordia”.
El teniente Cotrina nos muestra que la fe mueve montañas... y escotillas de submarino con medio mar encima. ¿Cómo no moverá las pequeñas dificultades que nos salen al paso?
Un abrazo desde la ruta y que Dios os bendiga.
El Peregrino Ruso La parábola del círculoPeregrinos hacia la unidad.
San Doroteo de Gaza, un cristiano que vivió en Palestina en el siglo VI escribió: «Imaginad que el mundo es un círculo, que el centro es Dios, y que los radios son las diferentes maneras de vivir de los hombres. Cuando los que, deseando acercarse a Dios, marchan hacia el centro del círculo, se aproximan los unos a los otros al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se acercan los unos a los otros. Y cuando más se acercan a los demás, más se aproximan a Dios» (Doroteo de Gaza, Instrucciones VI). En estos días celebramos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La parábola del círculo nos sigue iluminando al respecto: Los cristianos, peregrinos hacia la unidad, vamos corriendo por sendas que son como los radios de la rueda de una bicicleta. Nos aproximamos unos a otras en la medida que nos acercamos a Dios, meta y centro de nuestro camino común. Junto a las intenciones de oración que me van llegando día a día, este peregrino que os habla está corriendo y orando especialmente por la unidad ente los cristianos. Se cumple este año el centenario de esta obra de Dios. Y providencialmente, la Palabra de Dios escogida para este año es la que genera la búsqueda incesante del Peregrino Ruso: No ceséis de orar (1 Tes 5,17). Hablaremos de ella en otro apartado. Ahora refrescaremos la memoria para conocer mejor cómo nació esta Semana de Oración anual.
Esta es la cita bíblica completa:
«Os pedimos, hermanos... que la paz reine entre vosotros... Os recomendamos también, hermanos, que corrijáis a los indisciplinados, animéis a los tímidos y sostengáis a los débiles, teniendo paciencia con todos. Mirad que nadie devuelva mal por mal; al contrario, buscad siempre haceros el bien los unos a los otros y a todos. Estad siempre alegres. No ceséis de orar. Manteneos en constante acción de gracias, porque esto es lo que Dios quiere de vosotros como cristianos». 1 Tes 5,12a.13b-18 (BTI, Biblia Traducción Interconfesional)
Las raíces de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se remontan al comienzo del siglo XIX. Orar por la unidad cristiana junto con miembros de otras denominaciones era algo que había venido haciéndose en diversos lugares durante cerca de un siglo cuando, en 1908, un sacerdote y una hermana, ambos episcopales, celebraron públicamente por primera vez el Octavario por la Unidad de la Iglesia, del 18 al 25 de enero, en Graymoor, Garrison, Nueva York. El padre Paul Wattson y la madre Lurana White, cofundadores de una pequeña comunidad religiosa en la tradición franciscana conocida como Hermandad de la Expiación (Society of the Atonement), eligieron para celebrar el octavario los días comprendidos entre la que en aquella época era en el calendario de la Iglesia Católica Romana la "fiesta de la Cátedra de Pedro" y la "fiesta de la Conversión de Pablo". Aunque su celebración se extendió rápidamente en la Iglesia Católica Romana, el octavario no era en aquella época la única iniciativa de oración por la unidad de la iglesia. Semanas o días de oración en las que el aspecto de la unidad revestía una notable importancia venían siendo celebrados en todo el mundo ya con bastante anterioridad a 1908. Entre sus promotores se contaban la Alianza Evangélica Mundial, la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos, la Alianza Mundial de Asociaciones Cristianas de Jóvenes y la Asociación Cristiana Femenina Mundial. Después de la entrada de la Sociedad del Atonement en la Iglesia Católica en 1909, el Papa Pío X dio su bendición oficial al octavario por la unidad. A mediados de los años treinta, el Abad Paúl Couturier de Lyón (Francia) dio un nuevo impulso al octavario por la unidad de la Iglesia. En esta época, la celebración del octavario había comenzado a extenderse en toda la Iglesia católica y en un pequeño número de comunidades anglicanas favorables a la reunión con el obispo de Roma. No obstante, por razones teológicas este enfoque era rechazado por un gran número de cristianos que no pertenecían a la Iglesia católica. El Abad Couturier mantuvo las fechas del 18 al 25 de enero pero modificó la terminología: el objetivo de la “Semana universal de oración por la unidad de los cristianos” que promovía era la unidad de la Iglesia “tal como Cristo la quiere”.
Fuentes: Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos - www.vatican.va
Ella marca el rumbo
Egeria: la primera peregrina
Ella marca el rumbo de nuestra peregrinación. No nos espera en Compostela, sino que viene con nosotros desde el primer kilómetro, ayudándonos desde el Cielo a correr sin descanso en la senda de la oración. Fuente: www.viajeros.com Una de las que podemos considerar "primeras viajeras", la gallega Egeria, viajó durante el siglo IV, por todo el próximo oriente siguiendo las huellas de los lugares bíblicos, buscando el conocimiento real de los lugares y sucesos que ella conocía de leídas en su abadía. Abandonando su reclusión y con espíritu viajero, esta mujer fue capaz de ir contra las reglas para llegar hasta la anhelada Jerusalén. En el siglo IV viajar por el mundo no era cosa de todos los días. Las dificultades del transporte y el tiempo que llevaba recorrer unos pocos kilómetros lo convertían en una actividad destinada únicamente a personas de espíritu viajero, o aquellas que viajaban por necesidad. Egeria no era una mujer común en su tiempo. Pero conozcamos sobre esta mujer. Los datos de la peregrina En 1884, un investigador italiano, Gian Francesco Gamurrini, encontró un polvoriento manuscrito de la Biblioteca Della Confraternitá dei Laici, en Arezzo. En realidad son cartas escritas a unas “lejanas señoras y hermanas” describiendo su lejano viaje desde tierras lejanas hasta lugares bíblicos. Se discutieron distintas hipótesis sobre la época e identidad de la mujer que había llevado a cabo este periplo. Fue en 1903 cuando el benedictino Don Mario Ferotín daba la clave final: la autora era una tal Etheria o Egeria, de la que no se conocía demasiado, pero que a partir de entonces se la conocerá, posiblemente, como la primera escritora española de nombre conocido y que quizás fuese monja (de edad ya madura) y su relato sería el primer libro español de viajes.
Es un diario redactado desde la piedad religiosa, en el mundo de finales del s. IV, cuando el Imperio Romano empezaba su decadencia, y que da parte de su valentía y curiosidad por ir a recorrer estos países casi cerrados, dando detallada descripción de lugares, personas, curiosidades y costumbres. Sus cartas nos dan una buena idea de cómo se podía viajar en esa época, aparte de la forma imperial, desplazándose por las múltiples calzadas, lo que entonces se llamaba cursus publicus, es decir las vías que seguían las legiones; pernoctando en las ventas o mansiones, casa de postas que marcaban las etapas del viaje, ó acudiendo a la hospitalidad de los monasterios, y de cómo era el Oriente del siglo IV (El Sinaí, recuerdos bíblicos, Arabia, el monte Nebo, la ciudad de Melquisedec, Mesopotamia, Constantinopla...). Esta viajera nació en lo que hoy es Galicia, España, durante la segunda mitad del siglo IV. Se desconocen lugar y circunstancias de su muerte. Corriendo para anunciar el EvangelioVida y misión
Fue educado desde 1908 hasta 1920 en el Colegio Ethan, en Blackheath, una escuela para hijos de los misioneros. Cuando sus padres viajaron a China, Eric y su hermano mayor Rob, partieron con ellos. Durante este tiempo de misión en China, la familia creció y tuvo dos hermanos más. Viajaron 2 o 3 veces para visitar su patria. En 1920 se inscribió en la Universidad de Edimburgo de donde se graduaría en 1924, tras la final olímpica de París. Fue allí, durante sus años en la Universidad donde descubrió sus aptitudes y desarrolló sus dotes atléticas destacándose no solo como corredor sino también como jugador de rugby.
Terminados los Juegos Olímpicos de París, y concluído sus estudios universitarios, Eric regresó a China, donde sirvió como misionero desde 1925 hasta 1943, primero en Tianjin y luego en Siaochang. Durante su primera etapa, fue ordenado ministro (1932). Durante la década de los 30 a su trabajo como misionero le acompañó gran riesgo para su vida, a causa de la invasión japonesa a China. En 1934 se casó con Florence Mackenzie, una misionera canadiense con quien tendría tres hijas, Patricia, Heather y Maureen.
Hacia 1941 la situación en China se puso en extremo peligrosa para los ciudadanos británicos, por lo que el Gobierno advirtió a la familia que regrese a Europa. Eric decidió quedarse, pero envió a su esposa e hijas a Canadá. En 1943 Eric, junto a otros misioneros americanos, pasó a trabajar tras las líneas japonesas. Fue designado profesor de Matemáticas y supervisor de Deportes. En ese tiempo, logró establecer la costumbre de rezar un devocional antes de comenzar cada clase o entrenamiento. Ese mismo año aparecieron los primeros síntomas de la enfermedad que le provocaría la muerte, un tumor cerebral. Al poco tiempo fue internado en Weishien. Dos años más tarde, un 21 de febrero de1945 Eric Lidell, el extraordinario corredor olímpico y abnegado misionero falleció en China. Al enterarse de la muerte de Eric, Escocia y toda Gran Bretaña lloró.Su enfermera relata que sus últimas palabras fueron de regocijo por la tarea cumplida: “Lo he entregado todo”
“No tienes que ser famoso o especialista para servir al Señor. Dios pregunta solamente si en lo que te desempeñas lo haces con sinceridad y fidelidad”. “Dios te ha llamado para que lleves fruto, y ése fruto debe permanecer”. “Dios honra a sus fieles, y el honrará tu obediencia, con una vida que trasciende hasta la eternidad. La `entrega completa´ a Cristo es la victoria total.” E.H. Lidell Fuentes: InTouch Ministries, The Eric Liddell Centre, Electric Scotland El gran momento.Eric Liddell
El 6 de abril de 1923, en un pequeño salón de Armadale, Escocia, Eric Liddell habló por primera vez de su fe en Cristo. Ochenta personas habían acudido a escuchar el testimonio del famoso corredor.
“Tímidamente, se adelantó y, antes de comenzar, contempló durante unos segundos a su audiencia”.
“No se notaba el clima de una conferencia, (...) no era un discurso típico, sino una charla reservada, y en sus palabras claras y reposadas, Eric por primera vez en su vida dio testimonio público acerca de lo que significaba Dios para él”. “Habló de la fuerza que sentía dentro de sí, convencido del amor y de la ayuda de Dios. De cómo él nunca preguntó porque sucedían las cosas, a él o a otros. Eric no necesitó explicaciones de parte de Dios. Simplemente creyó en él y aceptaba lo que acaecía”. Las noticias de la charla de Eric Liddell fueron divulgadas en todos los periódicos de Escocia la mañana siguente. Dios preparaba a Eric para honrarlo, y su testimonio todavía reverbera hoy. Era un corredor poco ortodoxo. En la línea de salida solía alzar sus ojos hacia el cielo y en su mente resonaba “El Señor me guía”. Al final de cada carrera solía estrechar las manos de cada competidor, sin importar su raza o color. A partir de la confesión pública de su Fe, aparecieron muchos escépticos que no le auguraban la menor posibilidad de éxito. Cuando en Julio de 1923 disputó la final de la Asociación Inglesa, Eric silenció a los escépticos ganando la carrera de 200 yardas y también la de 100. La marca establecida por Eric Liddell se mantuvo en Inglaterra durante 25 años. Ganó la Copa Harvey al mejor desempeño y se preparó para las Olimpíadas de París en el verano de 1824. Así llegó el momento decisivo, el más esperado por cualquier atleta: La final Olímpica. En París se usaría por primera vez la frase “Más lejos, más fuerte, más rápido”. Pero Eric Liddell, que había trabajado en su preparación a lo largo de todo el año, tenía convicciones muy fuertes, que valoraba muy por encima de sus posibilidades de fama o éxito deportivo. El domingo previo, a tres días de la final, participó de una Reunión de Culto en París en el que ofició como predicador. Increpado por la prensa y algunos miembros de la Asociación Olímpica de su país sobre la necesidad de descansar y realizar un entrenamiento adecuado, Eric se mantuvo en su posición. Para él el Domingo era el Día que estaba consagrado al Señor. El miércoles, tres días después, acabó tercero en la final olímpica de 200 metros, logrando una inesperada medalla de bronce. Mantenía sus expectativas, pero estaba tranquilo ante la final de los 400 metros. Nadie esperaba que ganara un predicador que prefería predicar un domingo antes que entrenar. En la línea de salida, calentando músculos y sacudiendo las manos, como el resto de los competidores, se preparaba para la carrera de su vida. Con su estilo particular, moviendo la cabeza y el cuerpo esperó el disparo de salida y arrancó. Terminó la carrera cinco metros por delante de su rival más próximo. Había conseguido la medalla de oro y, además, marcando un nuevo récord mundial. En el texto que acompaña al vídeo añadimos el significativo episodio del trocito de papel con las “instrucciones de su Entrenador”: “Honraré a los que me honran” (1 Sam 2, 30). ¿Y nosotros? Ahora es nuestro turno de honrar a Dios, consagrándole cada minuto a amarle, guardar su Palabra y... correr con El, por El y para El. Daniel E. Dañeiluk, www.biografas.blogspot.com Fuentes: InTouch Ministries, The Eric Liddell Centre, Electric Scotland Nuestro equipo de "Sherpas"Alabado sea Jesucristo.
Hoy, 1 de enero de 2008, celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Que Ella nos enseñe a orar y hacer lo que El nos diga.
“Por gracia de Dios soy cristiano; por mis acciones, un gran pecador, y por mi oficio, un humilde peregrino sin domicilio. Perpetuamente errante. Mis bienes son una alforja sobre la espalda con un poco de pan seco y una Biblia que llevo en mi sayal, junto al pecho”. Así comienza un libro –El Peregrino Ruso- que ha recorrido físicamente más kilómetros que su protagonista. Rectificamos sobre la marcha: A decir verdad, la verdadera protagonista del libro es la Palabra del Señor. “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. La oración del Centurión, pronunciada por cada uno de nosotros antes de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, se hace realidad en la historia del Peregrino. En su caso, son dos las palabras: “Orad constantemente” (1 Ts 5,17). “Este versículo se imprimió en mi memoria –confiesa- y me puse a pensar cómo es posible rezar sin interrupción, ya que el hombre tiene que ocuparse de tantas cosas para ganarse la vida... “ El libro vio la luz por primera vez en la ciudad rusa de Kazán hacia el año 1865, sin nombre de autor. Según el prefacio de la edición de 1884, el Padre Paisius, abad del monasterio de San Miguel Arcángel, habría copiado su texto de un monje ruso de algún monasterio del Monte Athos, en Grecia. El Peregrino partió de su ciudad en busca de un hombre de Dios que le instruyera en el arte de la oración constante. La verdadera belleza del libro está en que despliega con sencillez ante el lector un camino, una manera de vivir el Evangelio que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Más aún, nace de la vida de las primeras comunidades cristianas, enriquecidas con el sello que la fe del pueblo judío ha dejado en el pueblo de la Nueva Alianza, la Iglesia. Es una manera de vivir en Cristo que ha mantenido su lozanía ininterrumpidamente en el “pulmón oriental” de la Cristiandad. Y desde ahí, como ha exhortado con entusiasmo Juan Pablo II, ha permeado fecundamente el “pulmón occidental”. Pero de esto tendremos tiempo de hablar a lo largo del camino. Los primeros monjes con frecuencia peregrinaban de un lugar como signo exterior de su camino interior hacia el Cielo, vivido ya en esta Tierra. Como nos insisten Juan Pablo II y Benedicto XVI, la santidad es la vocación de todo bautizado... Y la oración incesante es el camino. Jesús dice que El es el Camino, la Verdad y la Vida. Por eso una de las imágenes más expresivas de nuestra fe cristiana es... el CAMINO. Y una forma de vivirla es CAMINAR. Pero caminar, ¿hacia dónde? Para responder hemos de recordar que la fe es Misterio, es el “ya pero todavía no”. Caminamos, pues hacia el abrazo de Cristo, acompañados por el abrazo de Cristo. Pero no se puede peregrinar en solitario. En este viaje que iniciamos juntos, vosotros y yo, nos acompañan cinco “sherpas” expertos. Tres de ellos desde el Cielo: el Peregrino es uno de ellos.
La segunda es una valerosa mujer gallega del siglo IV, la Peregrina Egeria. Dos pinceladas sobre ella: Partió de su Galicia natal hacia Tierra Santa. Viajó por los países que forman el Oriente próximo: Asia menor, Siria, Palestina y Egipto Y en cada lugar recogía minuciosa crónica de la vida de los cristianos. Curiosamente –¡qué ingeniosa y expresiva es la Providencia de Dios!- ha llegado a nosotros su noticia gracias a un manuscrito, hallado en Italia, ¡en el año 1884!, el mismo año de la edición rusa del Padre Paisius.
El tercer “serpa” que nos guía es un atleta-misionero escocés, Eric Liddell, que merece capítulo aparte. Ganador de la medalla de oro en los 400 metros lisos en los Juegos Olímpicos de París 1924, Eric corría para complacer a Dios. En la línea de salida solía alzar sus ojos hacia el cielo y en su mente resonaba “El Señor me guía”. Hijo de una familia misionera protestante, su forma de correr en el estadio era ya de por sí una manera de predicar el Evangelio.
Dos expertos más completan nuestro equipo. Uno es un personaje cinematográfico: Forrest Gump, protagonista de la cinta homónima de Robert Zemeckis (1994). Dejando aparte muchos aspectos del personaje que pueden no ser congruentes con nuestra fe, en él encontramos tres elementos desde los que el Señor nos habla: Su carrera sin descanso es parábola de la oración constante. Su sencillez nos recuerda la llamada del Señor a ser “niños en la inocencia y adultos en el juicio”. Y su evocación a lo aprendido de su madre, nos recuerda la escuela de María, en la que los cristianos estamos “matriculados”. La Madre de Dios nos enseña a hacer lo que El nos dice.
La pregunta era inmediata: ¿Por qué no hacer algo similar? Con este equipo, bajo el cuidado maternal de María y buscando no separarme ni un ápice de las instrucciones del nuestro Entrenador, Cristo, partíamos a primeros de noviembre de 2007 en una peregrinación que nos llevará, con la ayuda de Dios, a Jerusalén en unos diez años. Vamos a ir corriendo, como Juan y Pedro al Sepulcro vacío. Como Luiggy, nuestras zapatillas van a hollar sólo los caminos de un parque de mi pueblo. De Forrest nos llevamos la caja de bombones que cada día el Amor de Dios nos ofrece. De Eric haremos nuestra la forma de correr para agradar a Dios y hablar de El a quien se nos acerque. La Peregrina Egeria nos marcará el rumbo de la peregrinación y el arte de contarla. Y la Madre de Dios nos enseñará a viajar hasta Ain Karem, con la Buena Noticia de Jesús en el corazón, como Ella la llevaba ya en su seno. Por todo lo dicho, no podía ser otro el nombre de este blog que “El Peregrino Ruso”. Y no podía ser otra la imagen del perfil que la de Eric Liddell. Una pequeña postdata: Antonio Machado escribe al caminante que “no hay camino, se hace camino al andar”. En nuestro caso, desde la fe debemos dar testimonio de que es el Camino, Cristo mismo, en que va haciendo al caminante. Lo iremos compartiendo. Dios nos bendiga en este nuevo año, y cumpla Sus sueños sobre nosotros. Gloria a Cristo, Camino, Verdad y Vida. El Peregrino Ruso
Rumbo a Jerusalén
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