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    Santiago no está tan lejos

     
    Jerusalén está aún muy lejos. Santiago de Compostela no tanto. Es la primera vez que hago el Camino de Santiago, aunque sea de esta manera tan particular.
    Doy gracias al Señor por permitirme correr para El, y llevar los nombres de las personas que El ma ha concedido amar.
     

    Distancia a Jerusalén                                      9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                                       + 22.7 kilómetros.

    Distancia recorrida                                           359.3 kilómetros

    Distancia restante                                          9533.7 kilómetros.

    Primera gran meta volante                        Santiago de Compostela.

    Las Formas Eucarísticas de Alcoy

    El Milagro Eucarístico sucedido en Alcoy en el año 1568, se manifestó gracias a un hallazgo milagroso de algunas Formas que habían sido robadas. El Prodigio es recordado cada año por los habitantes de Alcoy con una gran fiesta que se celebra en ocasión del Corpus Domini. La casa del sacrílego fue transformada en un oratorio, que sigue siendo visitado hasta el día de hoy.

    www.therealpresence.org

    El 29 de enero de 1568, un habitante de Alcoy de origen francés, llamado Juan Prats, encontrándose necesitado robó de una iglesia parroquial muchos objetos sagrados. Entre los objetos, estaba un rico cofre de plata que contenía tres Formas consagradas. Juan Prats consumó rápidamente las tres Partículas y escondió el cofre bajo algunos leños de su establo.

    Al día siguiente, don Antonio, el párroco de la iglesia, se dio cuenta del robo sacrílego. Lleno de dolor, tocó las campanas para advertir al pueblo del robo. Poco después todo el pueblo de Alcoy estaba en la iglesia para orar. La búsqueda se inició inmediatamente pero no tuvo éxito.

    Cerca a la casa de Juan Prats vivía una viuda muy piadosa llamada María Miralles que tenía en su casa una imagen del Niño Jesús. Profundamente turbada por la profanación, comenzó a rezarle intensamente, suplicando que las Formas fueran encontradas. Habían pasado pocas horas desde aquella ferviente oración, cuando María vio que la pequeña mano de la imagen de Jesús se movía y apuntaba el dedo hacia la casa de su vecino, Juan Prats.

    María advirtió a las autoridades civiles lo que había sucedido. En ese mismo momento, el párroco ya se había dirigido, empujado por una fuerza misteriosa, hacia el jardín de Juan Prats. Entró en el establo, alzó los troncos y descubrió el cofre con las tres Formas dentro. Juan Prats se arrepintió profundamente y confesó el robo ante la sorpresa de la presencia de las Formas. No entendía cómo así las tres Formas estaban presentes siendo que él mismo las había consumado.

    Los documentos relativos al Prodigio y a la imagen del Niño Jesús están conservados aún hoy en el monasterio del Santo Sepulcro de Alcoy.

    A él también le inspiró ...

    Tras las huellas de Eric...  tras las huellas de Jesús

    NoelRojas – Arquitecto CAD

    Mi experiencia personal conDios

     

    Introducción

    Quiero compartir contigo la experiencia más importante de mi vida. En el año 1.982, yo era un estudiante de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar. Tenía 21 años, y aunque no era un “niño rico”, podía decirse que lo tenía todo: una familia hermosa y unida que me brindaba apoyo, estudiaba la carrera que siempre había soñado en una prestigiosa casa de estudios, y  el futuro lucía prometedor. Además, disfrutaba de sana diversión con mis primos de la Capital y un grupo de buenos amigos. Yo era lo que llamaban un tipo “zanahoria”: no fumaba, no bebía demasiado, no me gustaban las discotecas y nunca probé las drogas. En fin, mi juventud estuvo llena de muchos privilegios y comodidades que muchos otros jóvenes desearían tener.

    (...)

     

    Una vida confusa

    Cuando uno se mete más y más de lleno en hacer lo que uno sabe que es incorrecto, llega un momento en que la conciencia se apaga, y cuesta mucho distinguir lo que está bien de lo que está mal. Llegué a un punto en que, aunque disfrutaba de muchas comodidades y bienes materiales, sentía que mi necesidad más profunda era la de una sólida escala de valores. Una voz muy débil dentro de mí clamaba por luz en medio de la oscuridad y confusión en que se estaba convirtiendo mi vida. 

    Carros de fuego

     

    Por esos días, estaba en cartelera la película “Carros de Fuego”. Mi primo “Jota” y yo éramos fanáticos de los sintetizadores, y cuando nos enteramos de que  Vangelis (un tecladista griego) era el autor de la música de la película, nos emocionamos con la idea de ir a verla. Poco imaginaba yo en ese momento el impacto que este filme tendría en mi vida. La historia trata acerca de la vida de dos corredores ingleses, por allá por los años 20. Ambos participaron en los Juegos Olímpicos. Pero hasta ahí llegaban las semejanzas entre ellos. Uno era judío, y el otro, Eric Lidell, un misionero protestante. Mientras el judío vivía dominado por el resentimiento y la amargura, Eric Lidell era una persona que irradiaba paz y  amor hacia sus semejantes. Mientras el judío utilizaba métodos de dudosa ética a fin de ganar a toda costa en las carreras, Eric Lidell entrenaba en los campos de Escocia, y mientras lo hacía, invocaba la dirección de Dios en su vida. Mientras el judío era una persona que muy pocos querían tener a su lado, a Eric Lidell lo rodeaban las multitudes, para escucharle hablar de su fe en Cristo.

     

    Un hombre inspirador

     La vida de Eric Lidell me impactó. Nunca había imaginado que una persona pudiera practicar una vida de entrega a Dios sin ser un sacerdote o algo parecido. Y mucho menos podía concebir hasta entonces que una persona común y corriente pudiera tener a Dios presente en cada área de su vida. En una escena de la película, él se dirige a un grupo de personas después de una carrera, y les dice:

     “Ustedes han venido a ver un ganador. Sucede que fui yo. Pero les digo que las fuerzas que tengo para correr no provienen del exterior, sino del interior. Es Dios quien me ha hecho veloz. Y si ustedes ponen su fe en El, sus vidas marcharán en la dirección correcta”.

     En otra escena, en una discusión familiar acerca de si él debía o no ir a las Olimpíadas, su papá le dice lo siguiente:

     “Hijo, se puede agradar a Dios incluso pelando una papa, si lo haces con excelencia, de todo tu corazón. Yo creo que debes correr”

     ¿Agradarle a Dios corriendo? Eso era algo que para entonces, mi mente no podía comprender. Pero lo que más me impresionó de toda la película, fue cuando Lidell se niega a correr un día domingo, alegando que era el Día del Señor. ¡Se forma un gran revuelo! La prensa lo reseña en las primeras páginas. El Comité Olímpico se escandaliza. Es acusado de traidor. La corona Inglesa envía al Príncipe de Gales para persuadir al joven corredor. Pero  para Eric Lidell, hay un solo pensamiento fijo en su mente: Dios está ante todo, incluso antes que el Rey. Hoy en día, tal comportamiento nos pudiera parecer intransigente. Tal vez. Pero de lo que no me cabe duda es que Eric Lidell era un hombre de principios. Sus convicciones eran sólidas como una roca. Era capaz de decir NO. Y decir NO por causa de su fe en Dios. Eso  fue algo que me impactó profundamente.

    (...)

    Un día, encontré un artículo en el que decía que el actor que personificó a Eric Lidell leyó la Biblia tres veces para compenetrarse con el papel.

     Me dije: “¡Eso es! ¡Tengo que comprar una Biblia!” Conseguí una pequeña y muy barata cerca de mi casa, y comencé a leerla. Lo hacía de noche, bastante tarde, después de que mis primos y mis tías se iban a dormir, por temor a que se burlaran de mí.  No imaginé nunca lo que estaba a punto de experimentar. A medida que leía, sentía como si bebía de un agua que llenaba una sed insaciable. Pasaba horas y horas leyendo, y mientras más lo hacía, más lo deseaba. Me parecían fascinantes las historias acerca de la vida de Abraham, Moisés, José. Pero, por otro lado, comencé a abrir los ojos a la realidad de la existencia de Dios, y empezaba a darme cuenta de que algo le hacía falta a mi vida.

    (...)

     

    Fuente: www.mipagina.cantv.net

    Se hace camino al andar

    Cada kilómetro es definitivo en el camino de la vida. Cada paso que damos va trazando la ruta con las zapatillas. Al mismo tiempo, el Señor va trazando Su ruta en nuestro interior. Bebamos un poco de la copa de la sabiduría judía:
     
    "Un hombre comete un pecado y es pasible de morir ante el Todopoderoso. ¿Qué puede hacer para vivir? ¿Si estaba acostumbrado a estudiar una página, debe estudiar dos, si estudiaba un capítulo, debe estudiar dos?". Esto se compara con el ejemplo de la cuerda cercenada y vuelta a unir con un nudo, el lugar donde está el nudo es mucho más grueso (y firme) que el resto no afectado" (eduplanet.net).
    También se dice que cuando nacemos, el Señor nos tiene unidos a El como con una cuerda. Al pecar, la cercenamos. Al volver a Dios con el corazón contrito, El restaura la cuerda: Hace un nudo con los extremos cortados. La Misericordia de Dios sobreabunda a nuestro pecado... La cuerda se va haciendo más corta y resistente a medida que retornamos a El después de pecar. Y nos va acercando a su corazón, como en el abrazo del Padre al Hijo Pródigo.
     

    Distancia a Jerusalén                                      9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                                       + 6.1 kilómetros.

    Distancia recorrida                                           336.6 kilómetros

    Distancia restante                                          9556.4 kilómetros.

    Primera gran meta volante                        Santiago de Compostela.

     
     
     

    Seguimos adelante

    Vamos quemando etapas, con la ayuda del Señor... Los kilómetros recorridos son mi regalo para El y para vosotros.
     
     

    Distancia a Jerusalén                                      9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                                       + 7.5 kilómetros.

    Distancia recorrida                                           330.5 kilómetros

    Distancia restante                                          9562.5 kilómetros.

    Primera gran meta volante                        Santiago de Compostela.

    Seguimos en marcha

     
    Además de otros contenidos, quiero compartir con vosotros el simple paso de los kilómetros. Ellos son mi pequeña palabra muda, mi oración hecha con piernas y pulmones. Os dejo aquí lo recorrido en estos últimos días:
     

    Distancia a Jerusalén                                      9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                                       + 10.5 kilómetros.

    Distancia recorrida                                           323.0 kilómetros

    Distancia restante                                          9570.0 kilómetros.

    Primera gran meta volante                        Santiago de Compostela.