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    Entre Segovia y Avila

    Bajo la “Roca de los 7 Rosarios”

    No podría ser de otro modo.  La Madre de Dios ya había pasado por aquí. La ruta entre las hermosas capitales de Segovia y Ávila ha dejado en mi corazón dos importantes huellas del cuidado amoroso de la Madre. Pero vayamos por partes. 

    Valdeprados
    La etapa Segovia-Avila contemplaba 68.8 km.  Una primera escala ha sido la ciudad de Valdeprados, todavía en la provincia de Segovia. Tiene 116 habitantes y está a unos 21 kilómetros de la capital. Se nota la altitud (985 metros). La explicación de su nombre se comprende  perfectamente al contemplar su paisaje urbano. Su iglesia parroquial está dedicada a Santa Eulalia de Mérida, de estilo herreriano con una esbelta torre campanario. En el interior, un retablo mayor de 1791, en el que se mezclan los estilos barroco y neoclásico. Otro retablo lateral dedicado a santa Bárbara, también de la misma época y una pintura tardomanierista, que representa a la Virgen del Rosario, del Maestro de Maello.

    Aun no siendo el lugar el nuevo “Albergue de la Madre” Ella me ha recordado una vez más que la oración es el motor de nuestro viaje.

    Al término de Valdeprados también pertenece el lugar de Guijasalbas, cuyo nombre hace referencia a una pequeña iglesia 'blanca', posiblemente por estar edificada con piedra caliza o revocada con cal. Su iglesia se dedicaba a san Martín, aunque hoy ya es una ruina.

    Zarzuela del Monte


    La según etapa de esta etapa  nos ha llevado a  Zarzuela del Monte. Su nombre refiere al diminutivo de la palabra zarza, arbusto de la familia de las Rosáceas. A mediados del siglo XIII, se le mentaba como Sarçuela.
    Su iglesia parroquial está dedicada a san Vicente mártir, y declarada Monumento Histórico Artístico. Dentro del templo llama la atención su espléndido artesonado de madera mudéjar, así como varios retablos.
    Dentro del pueblo y en unas dependencias del Ayuntamiento se puede visitar el Museo-Pinacoteca de Arte Contemporáneo  (www.museozarzuela.com), con un fondo de más de doscientas obras de artistas internacionales (pintura y escultura), procedentes de Italia, Francia, Argelia, Polonia, Marruecos, Yugoslavia, Brasil, Rusia, Argentina y España.
    Pero los parajes naturales de Zarzuela  constituyen otro peculiar “museo”, cuya única escultora, la madre naturaleza, se ha afanado en formas caprichosas y expresivas. Las rocas en el pie de monte de la Sistema Central forman parte de la vida, la historia y las leyendas de Zarzuela del Monte. Se trata de un conjunto de piedras de granito en los parajes de Berrocoto, Piedra de la Caperuza y Navas Quemadas viano cuyo parecido con animales y objetos les han hecho adquirir un nombre propio, rodeadas además de un cierto halo de misterio, leyenda y fantasía.
    A casi siete metros de altura se sostiene una gran roca con forma de caperuza conocida como Piedra del Sombrero; curiosa resulta la mirilla formada en una gran piedra, erosionada de un lado a otro, de tal manera que se puede mirar por la Piedra de la Venta; llamativa es la del Sillón del Obispo, así conocida porque la gran roca se asemeja a un asiento; la de la Cuna, en la que, según cuentan, la gente se subía y balanceaba como si estuviese en una cuna o la gran roca que por su forma clara y redondeada es conocida como piedra del Tamborilero.
    Sólo algunas son conocidas y recordadas por sus gentes por la forma y la historia que las rodea. Como la del Coche, una gran mole sustentada sobre otras tres rocas más pequeñas entre las que se puede entrar y ver cómo el interior se asemeja a los bajos de un vehículo
    Y llegamos a la escultura que me ha tocado especialmente el corazón. Cuentan que la Piedra de los Siete Rosarios lleva este nombre porque bajo ella se guarecían vaqueros, pastores y ganado y en un día de fuerte tormenta, atemorizados, comenzaron a rezar. Hasta siete rosarios oraron antes de que la tormenta acabara y la gran roca comenzase a llamarse así.
    La Madre me dice que no sean siete, sino setenta veces siete rosarios. Es decir, como dice uno de los prefacios de la Misa, “que no abandone la plegaria en la tribulación, ni la acción de gracias en el gozo”, porque la oración no es cosa de un rato, sino la respiración del alma. Orar “a ratos” es una especia de “apnea” del alma.
    El Púlpito, la Mesa y la Pisada del Niño Jesús son las últimas esculturas que ven mis ojos en la visita. En el fondo comprendo que el cincel de la erosión ha necesitado que sea la fe del pueblo la que ponga nombre a estas formaciones rocosas.  Cuando se contempla la vida con fe, se descubren huellas de Dios que de otro modo permanecerían invisibles. En Zarzuela del Monte he aprendido algo más. La Madre me ha enseñado que antes de “guardar estas cosas en el corazón”, como Ella, es necesario tener los ojos bien abiertos para descubrir estas cosas,  las pequeñas y grandes, antiguas y nuevas “palabras” de Dios que nos salen al paso en cada recodo del camino. Las esculturas de Zarzuela llevan ahí siglos, como años las obras de arte del Museo de Arte Contemporáneo. Pero así como el guía del Museo está vivo y nos habla mirándonos a los ojos durante la visita, el Señor mismo me ha mostrado  sus “rocas” con mensaje... mirándome a los ojos. ¡Qué fácil ha sido recordar que El es la “roca firme” de mi vida!
    Desde las puertas de la Catedral de Segovia hasta la  Parroquia De San Vicente Mártir han sido  27,4 kilómetros de recorrido. Un hermoso y pequeño signo ulterior me ha dado el Señor de que no peregrino sólo, porque ningún cristiano está solo: La Parroquia está situada en la Calle de la Iglesia, número 4.

    Distancia a Jerusalén                                         9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                           +27.4 kilómetros.

    Distancia recorrida                                 624.4 kilómetros

    Distancia restante                                  9268.6 kilómetros

    Próxima gran meta volante                                       Avila.


     
    Seguimos adelante hasta Santa María del Cubillo. Desde allí os escribiré con alegría.
    Que Dios os bendiga.

    El Peregrino Ruso.
    (Fuentes: Wikipedia  canales.nortecastilla.es)



    La Madre de Dios me ha llevado a...

    ¡Segovia! La “Dama” de las catedrales

     

    Después de un tiempo sin poder actualizar la crónica de la Peregrinación, y al filo de la redonda cifra de 600 kilómetros, la Madre de Dios me ha hecho un gran regalo. Estas cosas sólo pueden ser obra de la Providencia de Dios. Ayer consultaba los mapas para situar el punto exacto en el que me encuentro, y me llevé una gran alegría. Acabada de “llegar” exactamente a la hermosa ciudad de Segovia, ¡ni un metro más ni un metro menos!

    Esta es la secuencia de pueblos y calles que nos ha llevado desde la sede de Provida Alcalá de Henares hasta la hermosa ciudad del Acueducto. En total 105 kilómetros.

    Provida Alcalá. Calle del Parque de San Fernando, 5 - Alcalá de Henares

     

    Continúa hacia el noroeste en Calle del Parque de San Fernando hacia Calle de Navarro y Ledesma, Glorieta del Chorrillo, Ctra de Daganzo/M-100

    Camino de Cobeña/M-100 Camino de Navarrodán, Camino del Tejar, Camino del Corral de los Chotos         , Ctra del Castillo de Viñuelas, Camino de la Casa del Guarda del Bodonal.

    Autovía de Colmenar/M-607.

    Calle del Presbítero Blanco, Calle del Santísimo, Travesía de Abel, Calle de la Golondrina, Calle de las Puertas de Segovia/CL-601, Calle de Cañuelos, Calle de Almira, Plaza de Díaz Sanz, Calle de Ruiz de Alba, Plaza del Azoguejo.  

    El destino está a la izquierda.    23 m

     

    Acueducto de Segovia

    Plaza del Azoguejo, Segovia

     

    A continuación algunos datos significativos de la ciudad (bebo de Wikipedia):

    Segovia es una ciudad española en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores al pie de la sierra de Guadarrama.

    El poblamiento de Segovia es antiguo. En el lugar que hoy ocupa el Alcázar existía un castro celta. De hecho, su nombre original (y que mantuvieron los romanos) es celta: Segobriga es una palabra celta formada por Sego, que significa "victoria" y -briga, terminación que significa "ciudad". Durante la época romana pertenecía al convento jurídico de Clunia.

    Su situación en las rutas de la trashumancia la convirtió en un importante centro del comercio de la lana y de las manufacturas textiles (cuya existencia está documentada desde el siglo XII). El final de la Edad Media es una época de esplendor, en la que acoge una importante aljama hebrea; sienta las bases de una poderosa industria pañera; desarrolla una espléndida arquitectura gótica y es corte de los reyes de la Casa de Trastámara (ya Alfonso X el Sabio había acondicionado el Alcázar como residencia real). Finalmente, en la iglesia de San Martín de Segovia Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla (13 de diciembre de 1474).

    El Acueducto romano y la ciudad vieja de Segovia fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Actualmente, Segovia es candidata a ser la Capital Europea de la Cultura en el año 2016 junto con otra ciudad polaca, que definitivamente será Cracovia.

    Algunos de sus principales monumentos son:

    El acueducto romano, declarado Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad.

    La judería: Barrio, antigua sinagoga (ahora iglesia del Corpus Christi), y cementerio judío en el pinarillo, con su centro de interpretación en el palacio de Abraham Senyor.

     

    Y la Providencia ha querido de nuevo que la Madre de Dios me acoja en su “casa”. El “albergue” de la Madre es la propia catedral gótica. No en vano ¡está dedicada a Santa María!

    Con su elegante color amarillo caliza, con sus numerosos pináculos y su esbelta torre, reconstruida tras ser destruida por una tormenta en el siglo XIX. Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos de Segovia, conocida como la Dama de las Catedrales por sus dimensiones y su elegancia, es una catedral construida entre los siglos XVI y XVIII, de estilo gótico con rasgos renacentistas. Comenzó su construcción en 1525 según las trazas de Juan Gil de Hontañón. Fue consagrada en 1768. Destruida la antigua Catedral de Santa María en 1520 durante las guerra de las Comunidades, por su cercanía al Alcázar, el claustro - obra de Juan Guas - y otros elementos fueron trasladados a este lugar. Estructura en tres naves y girola.

    El crucero está cubierto con una cúpula proyectada por Pedro de Brizuela en el siglo XVII. Entre las capillas destacan la del Santísimo Sancramento, con un magnífico retablo de José de Churriguera, así como las de San Andrés, con impresionante tríptico flamenco de A. Benson; y la del Descendimiento con extraordinario Cristo Yacente, de Gregorio Fernández. El Altar Mayor, obra de Francisco Sabatini, está dedicado a la Virgen de la Paz.

    Mi corazón está contento y descansado. Ella ora conmigo. Más bien, me permite orar junto a Ella por la paz en el mundo. En este punto del recorrido os hago una confidencia. Vamos como los deportistas, “partido a partido”, etapa tras etapa. Jerusalén está todavía muy lejos, pero no es eso lo que me ha hecho “mirar” hacia otra ciudad como meta especialmente querida. Estoy hablando de Efeso, en la actual Turquía. La Madre de Dios y su hijo Juan vivieron allí. Lo que fue su casa es hoy un doble lugar de oración: una iglesia y una mezquita. Unos familiares que ha  viajado allí recientemente me han traído dos piedras, una de los alrededores de la “Casa de la Virgen” y otra de su interior. Imaginad mi emoción al recibirlas. Fue este regalo el que me hizo anhelar llegar a  esa casa. Os dejo los números de la etapa:

     

    Distancia a Jerusalén                                      9893 kilómetros.

    "Hoy"                                                                       + 97.0 kilómetros.

    Distancia recorrida                                           597.0 kilómetros

    Distancia restante                                          9296.0 kilómetros.

    Primera gran meta volante                        Santiago de Compostela.

     

    Mientras voy soñando con Efeso, de momento Ella me acompaña paso a paso por las tierras castellanas. Y hoy me ha abierto su casa de Segovia.

    En su ternura de madre descansa mi alma. Y como Ella y con Ella proclamo la grandeza del Señor.

    Un abrazo desde Segovia.

    El Peregrino Ruso.